Artículo de opinión · Blog

El vendedor de diarrea

Portada de El vendedor de diarrea

Esta es una crítica muy personal hacia el entretenimiento que se consume hoy en día, el objetivo no es ofender sino hacer reflexionar. Si eres de estomago sensible mejor no leas esto.

Imagina a una persona cualquiera, un hombre por ejemplo, al que llamaremos Benito. Benito parece normal y lleva una vida normal como cualquier otra persona. Un día después de pasar un rato con sus amigos donde hubo buena comida y mucho alcohol regresa a su casa con un fuerte dolor de estomago que lo hace ir directamente al baño a hacer lo suyo para descubrir con asombro que tiene diarrea… 

Termina, se limpia y se da cuenta que ¡No hay agua!. Si, no hay agua, no puede jalar la cadena, al parecer este sujeto es de un país tercermundista donde la falta de agua es tan común como la falta de educación en la mayoría de las personas. Se queda pensando en que hacer con lo que acaba de dejar en el escusado y al mirar al rededor ve una bolsa de plástico…  no me pregunten como, ni si quiera traten de imaginarlo pero de alguna u otra forma logra meter su «pastel» dentro de la bolsa y sale a la calle pues se dispone a tirarla en el bote de basura (ese que la mayoría tenemos fuera de nuestra casa).

Al salir se encuentra con su vecino quien después de saludarlo lo intercepta y mira la bolsa con su contenido, tal vez el tipo andaba drogado, solo tal vez, o quizá solo pasaba por un momento de desequilibrio mental (todos lo hemos tenido alguna vez) así que sin más se dirige a Benito.

—¡Te compro esa bolsa de *$#%da que llevas ahí!

—¿Que? ¿En serio?

—¡Si mira! Por aquí traigo un billete —se saca un billete de $200 y se lo da.

Benito muy confundido y sorprendido pero sin dejar de ver el billete suelta la bolsa poco a poco a su vecino —casi sin pensar— y toma el billete.

—¡Gracias vecino! —dice este a Benito y se va feliz a su casa, si; ¡Feliz!.


Benito hace lo mismo e ingresa a la suya donde se queda pensativo, aquella noche ni siquiera pudo dormir bien, toda la noche le dio vueltas en su cabeza a ese extraño y tal vez enfermo suceso, pero también había otra idea que le rondaba y le taladraba su mente...  ¿Y si...? ¿Y si hay más gente como mi vecino...?

Al día siguiente Benito se levanta temprano y decide hacer un experimento, como ya se encontraba bien del estomago va a la farmacia más cercana y compra un laxante.

—Deme el mejor que tenga —le dice a la encargada.

Se regresa rápidamente a su casa, bebe el laxante y espera, al cabo de un par de horas ya llevaba 5 bolsas llenas de aquel contenido color café, procedió a comer todo lo que se iba encontrando en su cocina para rellenar su tanque y en algunas horas más ya llevaba 10 bolsas.

Lo siguiente que hizo fue encender su computadora y hacer una publicación —supongamos que en eBay— donde anunciaba cada bolsa para vender esta vez en $250. Se fue a dormir y por la mañana siguiente al levantarse corrió hacia su computadora y la encendió para descubrir con sorpresa que ¡Todas las bolsas se habían vendido!, incluso ya tenía lista de espera de más de 20 personas que deseaban comprar.

Benito estaba estupefacto, no entendía como, no comprendía el porqué, ni lograba asimilar lo que pasaba por la mente de estas personas, pero si sabía una cosa… ¡Haría mucho dinero!.

A la mañana siguiente —y las que le siguieron— Benito tenía el mismo ritual, ir a la farmacia, comprar el laxante, llenar bolsas durante el día y venderlas por eBay durante la noche, al poco tiempo reclutó a su hermana, a su papá y hasta su mamá a quienes pagaba una cantidad por cada bolsa que llenaran para el revenderla al doble.

Su negocio creció tanto que ya tenía miles y miles de compradores en todo el país, hasta hacía envíos a otros paises, tenía su propia tienda online y la cuenta en su banco ya era la de un millonario, con muchos ceros a la derecha.

Siguieron pasando los meses y conforme el negocio de Benito se hacia famoso empezaron a acontecer una serie de eventos en el mundo.

Primero apareció la competencia, más gente que empezó a imitar lo que hacía Benito pero con algún cambio para diferenciarse. ¡La mía es más solida!, ¡La mía es más café!, ¡Mis bolsas son más grandes!, solía leerse en los anuncios de estas personas; para sorpresa de Benito y de muchos otros, la competencia también vendía muy bien y cada vez había más gente de todas partes que consumía este «producto».

En seguida aparecieron también los opositores y los haters (como se les llama hoy en día), gente que no daba crédito a lo que estaba sucediendo y no entendía por que la gente consumía eso. Así que los anuncios y las redes sociales de Benito y de sus iguales (los que se dedicaban a vender lo mismo) se empezaron a llenar de mensajes de odio de gente que los llamaba enfermos, los llamaban bazofia, les deseaban hasta la muerte y descargaban en ellos años de frustración por ver como el mundo cada vez se iba más al carajo.

Ahora sin embargo hagamos una pequeña reflexión, ¿Quien está mal? ¿Los vendedores de *$#%da o la gente que la compra?, ¿Quien es la que tiene algún problema o algún desequilibrio mental?, Benito y los demás vendedores solo se están aprovechando de estas personas y están haciendo mucho dinero, ético o no, ellos solo se están aprovechando de una situación ajena para, repito, hacer dinero.

 Ahora llevemos nuestra analogía a la vida real, a nuestro mundo, y reemplacemos a Benito por cualquier cantante de moda, cualquier cantante de reggeaton (u otro genero de moda), por cualquier Youtuber promedio, cualquier Tiktoker vacío y sin sentido, cambiémoslo por cualquier influencer con contenido basura… de seguro se te vendrán muchos a la mente.

Pensemos; muchos de nosotros —incluyéndome— cuando aparece un Benito en el mundo y su producto (lo que hace o a lo que se dedica) puede ser fácilmente equiparable con una bolsa de diarrea y no solo eso, si no que se vuelve famoso, hay miles y tal vez millones de personas que le siguen, lo idolatran y  lo consumen, nosotros los que nos sentimos «normales» solemos despertar dentro nuestro un cierto odio y repudio hacia esta persona, y cuando vemos alguna foto o publicación suya en redes sociales lo insultamos y descargamos nuestra ira en ellos pero… ¿Ellos tienen la culpa de ser famosos?, ¿Ellos tienen la culpa de que la gente les compre y consuma su música, sus vídeos o su contenido?. Estas personas en realidad solo se están aprovechando de sus seguidores y haciendo mucho dinero.

La decadencia de la sociedad, de su cultura, de su música, de los valores y de lo que consumen, —en este caso entretenimiento— solo es culpa de la gente misma, solo nosotros somos responsables de lo que consumimos, y si a millones de personas les gusta consumir bolsas de *$#%da no es culpa ni del gobierno, ni de los artistas, ni de los creadores de contenido, es culpa de la misma sociedad, es lo que les gusta consumir y pues eso es lo que se les da… 

A lo largo de mi vida y en mi país he conocido artistas que comenzaron cantando temas románticos, bonitos, verdaderas baladas y obras de arte, pero que al no tener la fama, el reconocimiento y la retribución económica que buscaban tuvieron que cambiar sus propios valores y gustos para comenzar a vender «bolsas de *$#%da», empezaron a sacar discos y canciones con la música de moda, esa música en decadencia y curiosamente muchos de ellos acrecentaron o por fin lograron la fama.

Lo mismo ocurrió por ejemplo con canales de televisión que querían transmitir contenido de calidad, pasaban documentales, programas originales, programas de cultura, pero al ver que no tenían rating, al ver que ya casi nadie los veía cambiaron los documentales por novelas, los programas de cultura por reality shows basura, la buena música por programas sin sentido.

Y muchos otros artistas y canales de televisión al ser firmes a sus valores y a lo que querían dar al mundo y no ceder a lo que la gente consumía prefirieron «morir» por así decirlo y mejor dedicarse a otra cosa. Artistas que nunca despegaron y canales que lamentablemente cerraron o fueron comprados por cadenas más grandes.

En mi país la gente «culta», la que no consumía televisión local, solían creer que Televisa (la televisora que alguna vez fue la más grande México) era la culpable de que la gente estuviera sumida en un estado de conformismo y educación deplorable, se solía decir «televisa te idiotiza», pero con la llegada del Internet y de las compañías de streaming ya vemos que la culpa no era de Televisa, ahora Netflix tiene en su contenido novelas y series basura (es lo que la gente más ve), Amazon en convenio con un «comediante» famoso de México realiza varios reality shows y series equiparables con nuestras ya varias veces mencionadas «bolsas de *$#%da», pero es lo que la gente consume, lo que la gente ve, las empresas de streaming se ven obligadas a generar sus propias bolsas de *$#%da para tener suscriptores, y no solo en México en general en todos los paises latinoamericanos.

Los Youtubers más famosos y con millones de seguidores no son los que generan contenido educativo, científico o informativo, por el contrario, son los que —una vez más— su contenido puede compararse con aquello que vendía Benito en nuestro mundo tal vez no tan imaginario. Y lo mismo pasa en Tiktok cuyas personas más famosas son aquellas que hacen «chistes» estúpidos, bailes sin sentido, caras «graciosas» y que a uno lo ponen a pensar, ¿Como carajo esto puede ser lo más visto?, pero una vez más, es lo que la mayoría de la gente consume, por lo tanto es lo que se les da.

¿Que está pasando entonces con la gente?, ¿Con las masas?, ¿A donde nos llevará todo esto?, no lo sé, pero solo se trata de oferta y demanda, lo que la gente consume es donde está el negocio por lo tanto es lo que hay que vender.

No nos enojemos con los creadores de este contenido, mejor preguntémonos, ¿Que estamos haciendo mal como sociedad?, ¿Que estamos haciendo con nuestros hijos?, ¿Con las nuevas generaciones?, ¿Que podemos hacer para que mi hijo prefiera leer un buen libro en lugar de ver Tiktok?, mucho de esto se enseña con el ejemplo, así que seamos un buen ejemplo para los demás, seamos una luz en el camino de la sociedad, seamos esa agua que Benito necesitaba para poder jalar la palanca y llevemos las bolsas de *$#%da a donde pertenecen, a el drenaje y a la basura.

Seamos firmes a nuestros valores y a nuestra identidad y no nos dejemos llevar por las masas, pero sobre todo, preocupémonos más por nosotros mismos y menos por lo que hacen los demás, no podemos cambiar a los demás solo podemos cambiarnos a nosotros, así que solo observa, mira como los demás se comen su bolsa de *$#%da mientras tus disfrutas de una rica hamburguesa de buen contenido, de tu pizza de buena música, del caviar de un buen libro.

Soy Hugo Santos y si están leyendo esto ustedes son la resistencia.

¿Te gusta mi trabajo? Invitame un café.

Ko-fi
← Volver